Quizás al ser este mi primer post, sólo quiero enfocarme en escribir algunas de las razones que siempre me han movido a eso, a escribir. Escribir es mi manera de volver palpable mis pensamientos, mis sentimientos, y de plasmar en letras creencias, que me pertenecen o que no; de descongestionar mi mente de lo positivo y también de lo negativo.
Por eso aquí uno de los pensamientos bien discrepantes que me han llevado a saltar de mis cuadernos a un blog: Obvio -digo obvio, porque pensamientos como éste invaden mi mente unas cuantas veces al día- lo primero que viene a mi mente, y aunque ya lo estoy aprendiendo a manejar, son las dudas sobre mí misma y mis capacidades: ¿Qué tan amplio es tu léxico? ¿Aún tienes buena redacción en español? ¿Será bueno mostrarte al mundo tan vulnerable y abrir tu corazón sin tapujos?
Pero es que también justo antes de empezar a escribir este post me propuse a aprender a manejar la crítica y las apariencias, recordándome que jamás podré darle el poder de definir el valor de quién soy a otros, y que la perspectiva de otros es subjetiva, porque al final somos un espejo y aquello bueno y malo que observamos en los demás también está dentro de nosotros mismos. Porque saltar de mis cuadernos a este blog es una manera de demostrarme que el poder de definir quién soy sólo está en mi, desafiando esa crisis de identidad que este autor define mejor que yo, sí, en inglés, porque también he aprendido a definir mi alma en este idioma: “I am not who you think I am; I am not who I think I am; I am who I think you think I am“ Charles Horton Cooley.
Con mis pensamientos plasmados (miedos, porque así es más fácil lidiar con ellos), empezaré a describir, porqué escribir es parte infalible de mí y sin duda me ha salvado la vida. Mis primeros escritos fueron dedicados al amor, al amor de mi madre, ese que aún no logro dimensionar y comprender, al amor de mi familia, y a mi primer amor; pero también fueron dedicados a mis dolores y a los resagos que el desamor y las ausencias dejaban en mi.
No comprendía, y aún me cuesta comprender, porque mi cuerpo, mi mente y mi corazón reaccionan diferente (alta sensibilidad le llaman) a la naturaleza, al arte, a la música y a la humanidad cuando los contemplo; y es que de hecho pienso que desde allí viene mi mayor inspiración, desde la contemplación, y también la mayoría de mis incógnitas que son la consecuencia del ser testigo de lo compasivos y crueles que podemos llegar a ser.
Al darme cuenta cómo mi vida se escapa cada vez que me permito andar en piloto automático y no me doy cuenta de cada demostración de belleza que se pone frente a mí, resolví escribir, caminar y también correr para que sean mis sentidos los que validen porque vale la pena estar y seguir aquí. Quiero resaltar una frase que viene a mi mente al escribir esto: “Mientras todo esto exista, y creo que existirá siempre, sé que toda pena tiene consuelo, en cualquier circunstancia que sea. Y estoy convencida de que la naturaleza es capaz de paliar muchas cosas terribles, pese a todo el horror” Anne M. Frank. Y es que es así justo como me siento, y no creo exista una mejor cita que me ayude a describir porqué escribo y de dónde nace mi inspiración.
